Visitando uno de los havelis de la ciudad me puse a sacar una foto a la fachada, de repente oigo un ruidito misterioso de agua y empiezo a notar cómo me salpicaba algo en las piernas. Para más detalles: estábamos a más de 40 grados y hacía mucho bochorno. Pensé: qué guay, un poco de agua fresquita. Total, me giro y me encuentro face to face con el culo de una vaca gigante que se estaba quedando bien a gusto echando una meadilla y claro está, el agua no era agua sino pis…. Fuente: http://www.callejeandoporelplaneta.com/5-anecdotas-graciosas-de-mis-viajes/
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